Soltando amarras digitales
Hace unos años empecé a preocuparme por el estado de mi salud y me propuse ponerme en forma. Mi primer objetivo fue bajar de peso. Para ello, utilicé una app de seguimiento de peso en la que hacía mis anotaciones cuando me acordaba. Después, comencé a utilizar Google Fit, que incluía gráficas, predicciones y un seguimiento más estricto. Además permitía llevar un registro de la actividad física, principalmente andar, pero como no siempre llevaba el teléfono encima el control no era todo lo preciso que necesitaba. Por eso, al comprarme una Huawei Band, me pasé a la aplicación Salud de Huawei. La aplicación no está mal y, al principio, la usé bastante. Además de los pasos y otras actividades, incluía un registro de las calorías consumidas, agua bebida u horas y tipo de sueño. Muchas de estas funciones de seguimiento están automatizadas, por lo que era muy sencillo hacerte una idea rápida de tu nivel de salud sin necesidad de estar anotando continuamente datos en hojas de cálculo.
Pero conforme la aplicación se actualizaba noté que iba incluyendo más servicios premium. De hecho, gran parte de las actualizaciones no incorporaban nada nuevo, salvo ese tipo de servicios de pago. Y además, la aplicación, con todos los datos registrados ocupaba ya casi 1.3Gb. Por eso y porque mi ritmo de seguimiento y consulta había bajado mucho (no así mi peso) decidí eliminarla. Claro, no es tan fácil como simplemente borrarla, ya que poner el reloj en hora solo puede hacerse a través de la aplicación. Como no quería cambiar de pulsera busqué una alternativa y así encontré la app de Gadgetbridge, que permite hacer cosas parecidas, pero sin incluir servicios extraños y todo en local, es decir, sin enviar toda esa información sensible a la nube.
Ya hablaré otro día de Gadgetbridge, que me está resultando bastante práctica, pero de momento, lo dejamos ahí.
Un saludo.